domingo, diciembre 12, 2010

¿QUIÉN DIJO QUE CONDUCIR ES ABURRIDO?

Hoy vamos con un post muy especial. Dedicado a un género de los videojuegos al que no soy muy aficionado: Los juegos de conducción. Normalmente lo mío son los juegos de acción, estrategia, rol y aventura. Los deportivos y los simuladores no me gustan nada. Pero dentro de estos juegos de coches hay un subgénero que siempre me ha gustado y es el de los juegos de carreras donde los participantes pueden matarse unos a otros, putearse o dispararse de todo. Así que vamos con un repaso cronológico con los que más me han gustado. Por cierto no hablo del Carmagedón porque de ese ya habrá entrada para él solito.

En 1989 se programó Deathtrack para MS-DOS. Un juego que fue una pasada para la época en la que se realizó y las limitaciones del sistema. Los coches rivales estaban formados por polígonos en un falso entorno 3D. La ambientación era futurista al más puro estilo Mad Max. Podíamos elegir el piloto y dependiendo de la elección teníamos un coche que contaba con un armamento determinado. Con el dinero de las carreras podíamos configurar totalmente el coche con una variedad de añadidos muy grande. La pega es que era difícil de cojones pero enganchaba como pocos y los desafíos te picaban bastante.

Damos un saltito a 1992 y nos ponemos en faena con Super Mario Kart. Probablemente el juego de carreras más popular de Nintendo y que ha triunfado en Super Nes, Nintendo 64, Gamecube, Wii, Game Boy, Game Boy Advance y Nintendo DS. Y no es para menos porque es un auténtico vicio. Además en su día fue recibido con alegría pues Súper Mario al principio de su carrera mostró otras caras además de la plataformera como pudieron ser el Mario Golf o el Dr. Mario. El cartucho original era dinámico y adictivo además llevaba incorporado el MD7 por lo que los gráficos eran de lo mejor hasta el momento. Nintendo se jartó a vender Super Nes con el Mario Kart en el pack.

365 día más tarde más o menos se lanzó a la venta Rock n ´Roll Racing un pasote del género pero sobre todo porque la banda sonora del juego eran midis de grupos como Black Sabbath, Stephenwolf, Rainbow, Deep Purple o Whitesnake. La acción era futurista y podíamos elegir diversos tipos de coches con distintos tipos de tracción, armamento, deslizamiento y demás. Para variar era casi imposible ganar algunas de las carreras y que los circuitos pareciesen más bien terrareos de Mountain Bike tampoco ayudaba. Ains... que daño hizo el Super Off Road.

En 1994 llegó el bizarro Street Racer, que con un logotipo que imitaba descaradamente al Street Fighter, era lo más parecido a una versión en videojuego de los dibujos animados de los Autos Locos (aunque en realidad dicha adaptación ya existe en forma de versión bastante decente para 3DO). El tipo de juego era muy parecido al Super Mario Kart, pero te podías hacer todo tipo de cabronadas y los personajes tenían todo tipo de ataques especiales, además de ser muy variados (como en el Street Fighter II) y jugar cuatro a la vez ya era lo más.

Con la llegada de la segunda generación pude jugar en la Playstation de un colega (y más tarde en mi PC) al Twisted Metal. El primero de una larga saga, este si que era más violento, con gráficos pseudo-realistas y con vehículos que iban desde todo tipo de turismos, a motos, ambulancias, grúas, coches de carreras, camiones... que iban armados hasta los dientes como aquellos trastos de la serie M.A.S.K. Además los circuitos muchas veces tenían varios caminos a seguir y había modos de juego donde lo único que había que hacer era ostiarse sencillamente. Como el Destruction Derby que es de la época pero con misiles XD.

Y terminamos con un juego de este año. Blur, como el grupo de música, lanzado para la Xbox 360. Con la calidad que nos tiene acostumbrados el monstruo de Microsoft nos llega este juego de carácter realista, de carreras convencionales, salvo que los coches disparan misiles, dejan desperdigadas púas y minas explosivas y de P.E.M Es muy espectacular, lo malo es que el diseño de los coches pese a ser realista no tiene añadidos extras así que los disparos parecen salir de la nada y cosas así. Peor aún, es la dificultad que es tan elevada que enseguida quedas el último a una distancia considerable del más atrasado de los coches controlado por la máquina. Por lo que es mejor jugar siempre con amigos.

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