domingo, diciembre 08, 2013

DARK TOUCH. No te metas con una niña traumatizada (y con poderes)




El cine europeo gana presencia cada año en Sitges. Cada vez son más las producciones que compiten y se presentan en el certamen que ha sido grabadas o producidas en el viejo continente. Muchas son los que desgraciadamente no llegarán a verse jamás en España ni siquiera en el mercado de venta directa, así que sirvan estas líneas para intentar hacer justicia a algunas de ellas. Hoy vamos a hablar de la francesa Dark Touch.

Dirigida por Marina de Van, realizadora gabacha de la que hace unos años vi “En mi Piel” y que me encantó la verdad, muy turbia y perturbadora. La cinta que nos ocupa está ambientada en un pequeño pueblo de Irlanda y desde el comienzo va directa al grano. Un buen día en una casa de un tranquilo pueblecito todo se descontrola que da gusto y los muebles, paredes y objetos de una casa de vuelven contra sus habitantes, masacrando de mala manera a los padres de la protagonista Niamh.

Niamh es una niña de once años que víctima de los continuados malos tratos a los que le someten sus padres se vuelve majareta y desarrolla estos poderes psíquicos con los que acaba con sus progenitores. Los primeros minutos son de infarto y la verdad es que la niña consigue transmitir una sensación de terror bastante primaria, pero al contrario que pasa con el referente que todos tenéis en la cabeza – Carrie – no se logra establecer empatía alguna con ella porque resulta fría y distante y a veces incompresible y repelente, pero de verdad que la actuación de Charlotte Flyvholm es de premio.

John Conroy – responsable de fotografía – logra que la ambientación sea tétrica, adsorbente y perturbadora incluso en las escenas más desahogadas o tranquilas de la película. Niamh es acogida por unos padres vecinos pero no para de percibir amenazas ya sea de ellos o de los compañeros de colegio. 

Comportamientos que fomentarán sus habilidades con unos resultados que ya os podéis imaginar. Con un presupuesto muy ajustado, Dark Touch consigue una puesta en escena muy vistosa y por momentos espectacular, ante lo que hay que quitarse el sombrero creo yo. Pero lo que más me ha gustado es como juega Marina de Van con la percepción del espectador como consigue que aborrezcamos y adoremos a la vez a la protagonista y especialmente cuando cuenta lo que “parece” que cuenta pero no aparece en pantalla, hay un par de momentos cuando Niamh ya utiliza sus poderes a lo bestia que da a entender un par de masacres nada usuales en el cine de terror contemporáneo, el final por otra parte está lleno de metalenguaje y es deliciosamente terrorífico y muy cruel.

El desarrollo puede antojarse un tanto abrupto y pese a que sólo dura 90 minutos creo que podría haber durado incluso menos pero por el comienzo, el final y un par de escenas que dejan boquiabierto creo que merece la pena de todas todas.

NOTA: 7/10


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