viernes, diciembre 20, 2013

MUCH ADO ABOUT NOTHING. Joss Whedon lo ha vuelto a hacer




Joss Whedon es un director, guionista, escritor, productor que habitualmente está circunscrito y con razón al género fantástico. Toda su obra me suele fascinar por lo general y desde luego que está en el ojo del huracán desde el estreno de Los Vengadores. Así que cuando confirmó que su siguiente película como director sería una versión moderna del clásico de Shakespeare “Mucho ruido y pocas nueces” mi hype se disparó.

Además tuve la suerte y pude verla en Sitges en el único pase que tuvo en el peor cine que le pudo tocar, pero al menos la vimos en pantalla grande y en versión original. Sorpresas de la vida creo que se ha estrenado hoy mismo en España, pensaba francamente que nunca se llegaría a estrenar, así que si alguien lee esto y se anime, que no se lo piense porque dudo que aguante mucho en pantalla.

El filme es especial por muchos motivos. Es un producto totalmente independiente, amparado por la productora del propio Whedon, rodado en blanco y negro en la casa del propio director, durante sólo un par de días y el reparto está formado por todos sus colegas pero encabezado por Amy Acker (Fred en Angel), Clark Gregg (el Agente Coulson) y especialmente por Alexis Denisof (Wesley en Buffy/Angel) sin olvidar una genial interpretación de Nathan Fillion, al que todos recordarán para siempre como Malcolm Reynolds en Firefly.

Lo mejor es la fidelidad con la que está adaptada la obra original de W.S. porque –si- la película está ambientada en la época moderna, pero los personajes son los clásicos, la trama es la clásica y los diálogos son clásicos, por eso se tratan de conde, de don o del título que corresponda. Una genialidad así sólo podía ser obra de Joss Whedon, el filme tiene su estilo por todas partes. Cuando crees que ya no te puede sorprender, va y te deja con los ojos como platos y la boca abierta, cosa de la que pocos pueden presumir.

La cinta es divertida – sí DIVERTIDA – porque en el fondo esa era la principal inquietud de Shakespeare si no divertir, la de al menos entretener al respetable y vaya si lo consigue porque tiene unos momentos de verdadero despiporre, sobre todo a raíz de la aparición en pantalla de Nathan Fillion. Esta película no sólo es original, atrevida, arriesgada… me atrevería a decir que es necesaria. Whedon ha roto un tabú, siempre que alguien se acerca a una obra clásica, se acerca con miedo, miedo al fracaso o al que dirán, miedo a la comparación inevitable. Whedon se ha pasado todo eso por el forro y ha salido triunfante. La historia se conoce – o al menos se conoce si se sabe de que va la obra que no lo voy a comentar – pero sigue sorprendiendo, sigue gustando, esto es cine amigos.

El final me hizo levantarme y aplaudir y creo que incluso solté una lagrimita.

NOTA: 10/10

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