lunes, enero 27, 2014

PATRICK. Terror añejo a la antigua usanza




Hola amigos, estamos a lunes y la semana promete ser cojonuda así que os voy a dar una noticia a todos aquellos que estáis un poco hasta la bola de las críticas cinéfilas de Sitges, con Patrick encarrilamos la recta final de reseñas y tras ésta sólo quedarán tres películas más de las que hablar y entonces recuperaremos el ritmo habitual del blog, a todos aquellos que siguen aquí gracias por aguantar mis desvaríos.

Vamos con Patrick, se trata de otro remake del cine de terror, aunque en esta ocasión de una cinta que para un servidor era totalmente desconocida y por lo visto para la mayoría del fandom también. La original Patrick es una cinta de los años 70 de nacionalidad irlandesa y que por lo visto está sumamente bien, los DVD´s que había a precio puta.

Ahora en 2013 nos llega esta cinta de terror bastante buena – todo hay que decirlo – de la mano de Mark Hartley siendo ésta su primer largo, aunque ya tenía experiencia con dos documentales sobre cine de terror bastante majos. De producción Australiana cuenta la historia de una enfermera que es contratada en un hospital de pacientes comatosos.

Allí empiezan a suceder fenómenos extraños especialmente relacionados con un paciente llamado Patrick que lleva más de una década entre ellos y que parece que ha encontrado la forma de comunicarse con nuestra protagonista mediante la telequinesis.

Patrick usa el terror en su forma más elemental y rudimentaria – que en el cine se traduce también como barata – y consigue un buen número de sustos de manera artesanal a modos de luces que se encienden y apagan, puertas que se cierran, cristales que se rompen y juegos de sombras. Ahora todo puede parecer muy básico y rústico en los tiempos que corren pero en Patrick han resultado bastante efectistas, la gran fotografía de Garry Richards influye también así como la sensacional banda sonora de Pino Donaggio, que estuvo presente en Sitges para hablar de la película.

El filme es funcional, no tiene grandes giros argumentales ni revelaciones que inviten a revisitarlo una y otra vez en busca de guiños y trucos de guion. Se trata de una película de miedo al uso y como tal se disfruta y se olvida una vez vista. No ofrece nada más y nada más se le debe pedir. Como es norma dudo mucho que llegué a estrenarse nunca en España.

En el elenco de actores protagonista cabría destacar la presencia de Charles Dance, el gran y temible Tywin Lannister de Juego de Tronos que arrastró verdaderas legiones de fans a su encuentro, hecho que no pareció gustar demasiado a este gran y enorme – en estatura y talento – actor, claro que si yo llevase treinta años dedicándome a la actuación y la gente sólo me conociese por el último papel donde he interpretado a un hijo de la gran puta me pasaría lo mismo.

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